Insomnio habita aquí dentro.
Me golpea cada vez que piensa en ti
y me dice que te echa de menos.
Yo le digo que no,
que eso no es así,
que la nostalgia no existe
(igual que tú sólo existías en letras).
Que el blanco es blanco y no negro.
Y que por eso ella y yo no podíamos ser tuyas. Porque nos
separa de ti una Y griega.
Le explico que tuyo es posesivo, y que tú y yo estábamos muy
lejos de poseernos.
Que nos separaba un mar y mil estrellas.
Que nos estrellamos con sólo vernos porque nunca llegamos a
mirarnos.
Porque nunca aprendimos a observarnos
ni a tocarnos
ni a olernos.
Le explico que no te echa de menos porque sea como sea no
puede echar de menos lo que nunca tuvo.
Le cuento que nos tuvimos
enorme desprecio
del aprecio conseguido.
Que nunca nos quisimos.
Sólo nos soñamos.
Que éramos para cada uno
una ilusión óptica del otro.
Que nos desconocimos y nos reinventamos como intentando huir
de nosotros mismos para el otro
y cada uno acabó yendo por su camino;
tristes,
necios
y engañados.
. . .
Ella llora y me golpea
esta vez para hacer daño.
La nostalgia.
Le habla al corazón y él llora.
Y cuando las lágrimas han llegado al lóbulo de la oreja
Nostalgia pide tregua
Insomnio la besa
y los sueños parecen entonces tan pequeños
(tan al alcance de cualquiera)
que jamás maginarías
lo real
que puedes llegar a doler.

El que más me ha gustado hasta ahora. Te invito a que visites itseponine.blogspot.com ❤
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