Le tengo miedo
a la muerte.
A la decepción.
A la destrucción.
Al olvido.
A la sordera.
A la ceguera.
A las despedidas.
A los terremotos.
A los accidentes
de moto
de metro
de coche
de tren
de barco
de avión
de autobús
de sexo.
Le tengo miedo
a las pesadillas.
A los terroristas.
A los violadores.
A los asesinos.
A los ladrones.
A los políticos.
A la crisis.
A las guerras.
A los atentados.
A las bombas.
A los bombos
improvisados.
Le tengo miedo
al mar abierto.
Le tengo miedo
a la palabra adiós.
A que me fallen.
A que me falten.
A faltarte.
Le tengo miedo
a los ojos
de mi madre
cuando llora.
A los gritos
de mi padre
cuando se enfada.
A que hagan daño
a mi hermana.
A no volver a verte.
A verles.
A vernos.
Le tengo miedo
a envejecer.
A sobrevivir.
A dejar de reír.
Le tengo miedo
al miedo.
Pero al dolor que me produce ese miedo
a ese sí
que no le tengo ningún miedo.
Todo eso del dolor
yo
(lo siento)
no me lo creo.
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