asfisxia

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22 de diciembre de 2013

Pequeña esperanza de un futuro proyecto.

  Hoy he vuelto a sonreír yendo en la línea de autobús en la cual íbamos juntos a todas partes. Me he dado cuenta escuchando a Sabina hablar del Atleti y qué te voy a decir. He cantado en silencio a pleno pulmón y los pasajeros me miraban raro, como antes. Me ha gustado recordar ese juego nuestro de miradas que nos hacía sonreír tímidos y pícaros sin consecuencia. Ahora trae consecuencias y, ahora, en este asiento polvoriento de la 641, no me importa. Ahora, en este asiento, me levantaría e iría hacia ti para mirarte como nos mirábamos y, tras el tiempo suficiente, te echaría en cara el haberme dejado. Seguro que me gritarías. Y, por un momento, pensaría cómo he sido capaz. Pero luego nos besaríamos. Nos besaríamos como nos besamos la primera vez en aquel bar y como nos besamos la última en Atocha antes de que cogieras aquel puto tren. Está amaneciendo y sigo sonriendo, pero menos. Ya no estás. He vuelto a darme cuenta.


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