Tú en los días como hoy me susurrabas -en los momentos de sofá y manta- que el cielo estaba llorando porque yo era más bonita que él. Yo te decía ¡Calla, tonto, y bésame!, y tú me besabas como si fuera la primera vez que te lo pedía, y me sonreías, y acariciabas tu nariz con la mía.
Luego dabas un trago a tu vaso de leche y me pasabas mi café para que yo le diera un sorbo y así saberte a insomnio en el beso de después.
Tú no puedes volver atrás, y yo tampoco. Pero supongo que el cielo nunca dejará de recordarme a ti, aunque él ya no llore por mí.
Hoy, el cielo llora por nosotros, corazón.
28 de Febrero de 2013
No hay comentarios:
Publicar un comentario