asfisxia

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25 de enero de 2013

Verdad, ¿corazón?

  Dolor. Qué complejo y extraño sentimiento, ¿verdad? El dolor existe de tantas maneras diferentes, y en el fondo (ay, y tan en el fondo)... En el fondo siempre es lo mismo. Unas veces más fuerte, otras veces dura más... Pero, al fin y al cabo, no es más (ni menos) que una rotura de pecho, que un puñetazo en la boca del estómago. El estómago. Claro. Quizá por eso dicen que las penas se van con alcohol, porque el acohol te destroza por dentro. Cae en tu estómago, devora tu hígado, te tampona el corazón. Y ya no duele. (O, al menos, ya no duele tanto.) Así como el tabaco se come tus pulmones, los corroe, y tú ni te enteras. Porque el tabaco mata, sí, pero relaja. Qué placer debe ser ese del humo directo a tus pulmones nada más hacer el amor, nada más soltar toda tu adrenalina en un momento de éxtasis. Y qué bien (joder, pero qué bien) tiene que sentar un cigarro después de una bronca. Las broncas. Peleas, discusiones, broncas. Dolor, por supuesto. El dolor siempre presente. Y qué mejor que una bronca para doler, verdad, ¿corazón?

  La muerte. Oh, la muerte. Esa maldita arpía sí que es una buena excusa para doler. No digo que es la mejor de todas, pero casi. El mayor dolor que se puede sentir, el más largo, el que te perdigue toda TU vida. Claro. Al que muere no le persigue ese dolor. Porque muere. Se va. Y ya está. Se acabó. Se acabaron los problemas, las preocupaciones... Y el dolor. No más dolor para el que muere. Aunque si lo miramos por otro lado, tampoco más felicidad. La muerte es igual a la nada. Al vacío. Al no. ¿Pero qué cojones hago yo hablando de la muerte, a ver?

  El amor. Pasemos al amor. El amor es el sí. LA VIDA. Sí. Un texto tan triste no podía sino acabar con el amor. Y no porque el amor sea triste, cuidado, el amor es de todo menos triste. Pero, claro, doler, duele. Duele más que nada en el mundo. Y esta sí que es la mejor excusa para doler. Verdad, ¿corazón? Qué mejor excusa para doler que lo que te da la vida. Así, siempre a contracorriente. Y qué más.
  Hablemos del amor. Del amor de verdad. El amor de sentir dolor. De sentir una rotura en el pecho, una rotura tan grande que deje notar a tu corazón palpitando, luchando por no llegar a la muerte., por no llegar NUNCA al no. El dolor de sentir un puñetazo en el estómago. Pero no un puñetazo cualquiera. Un puñetazo de hacer que tu cuerpo se parta en dos, de hacer que te caigas al suelo de rodillas y que se te salten las lágrimas. Un puñetazo de sentir que el corazón se te sale por la boca. De sentir que te quedas sin respiración. ¿Lo sientes? ¿Sientes ese dolor? ¿SIENTES TU CUERPO PARTIRSE EN DOS?
  Porque si no lo sientes, no es amor.

             [Tengo toda mi rabia fluyendo por mis dedos, soltando tinta en el papel.                                Tengo todo mi amor.                           AY.             
Me estoy partiendo en dos.]


8 de Enero de 2013.

1 comentario:

  1. Es precioso... Y justo la estaba escuchando junto a esta canción: http://www.youtube.com/watch?v=gVEsA6BSsWc , me he emocionado un poco. Precioso, de verdad.

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