asfisxia

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16 de febrero de 2014

Carta de despedida

Me consuela saber
que no me has perdido del todo.
Que por mucho que desee que te olvides de mí,
siempre estaré en tus escritos.
Que siempre me tendrás mirándote
desde ese sobre,
desde esas páginas,
desde esa tinta.

Que no te podrías librar de mí aunque quisieras.
Que te pertenezco
en cierto modo.
Que me pertenece tu recuerdo
en conmigo.
Que no dejaremos de estar juntos en esos sueños.
Que me tienes y te tengo.
Que te escribo.

Y ojalá no me escribas nunca más.
Ojalá no me sueñes.
Ojalá no me pienses.

Ojalá lo único que tengas de mí sean esos papeles,
y ojalá los escondas
donde nunca más puedas verlos.
Pero no los pierdas.
No los rompas.
No los quemes.

O sí.
Quizás sí debes hacerlo.

sólo
limítate a olvidarme
y sigue respirando.

Yo me encargo del resto.

Del resto de descuidos que tuvimos juntos.
Del resto de errores que cometimos
porque quisimos cometerlos.
Del resto de veces que nos comimos
en sueños
las ganas de tenernos.

Yo me encargo
de todo el daño que debo hacerte
para no hacerte daño.

Yo me encargo.

Tú vive.

Para siempre.

Y no me perdones nunca
y no tengas motivos
de ningún tipo
para volver a mí
o a Madrid
sin darte cuenta.

Ojalá que todo te vaya bonito
que te vaya de muerte
que jamás recojas las cenizas
de este entierro.

Que tu subconsciente
le sea fiel
a mis razones.

Buenas noches, amor.

Nunca más
vuelvas
a soñar conmigo.

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